miércoles, 21 de febrero de 2018

Terra de Meigas: Belladona, de Lewis y Álvaro Ming

En la reseña de hoy toca hablar de Terra de Meigas: Belladona, el tebeo que cuenta al guión con Lewis (http://www.neuh.es/author/lewis/) y al dibujo con Álvaro Ming (http://www.neuh.es/author/ming/).


Una misión especialmente complicada se presenta ante los cazadores de brujas María y Francisco: la poderosa hechicera germana Anna ha cruzado media Europa para introducirse en Galicia. El objetivo final de la hereje es un enigma, pero el dúo inquisitorial está más que resuelto a encontrarla y neutralizarla, misión para la que contarán con la ayuda de los clérigos Urbain Gradier y Honorius von Schreckenstein. Pero la Galicia por la que se moverán María y Francisco no será la de costumbre: una extraña niebla la cubre y las meigas son más numerosas y revueltas de lo habitual.

Tras varias historias sueltas, Terra de Meigas ha logrado no solo ser publicada en una editorial, sino además hacerlo en forma de comic largo. De cara al formato original, Belladona sigue profundizando en el libertino Francisco y en la más profesional María, así como en la relación entre ambos. También en relación con el resto de la saga puede mencionarse la estructura del presente tomo: tanto la presentación como el nudo y el desenlace están formados por muchos segmentos o actos, casi como piezas de un puzle, cuya unión poco a poco va haciendo avanzar la trama y desvelando la verdad, al estilo folletinesco. La brujería, como viene siendo habitual en este título, está más que servida y presenta todo tipo de situaciones peliagudas e intimidantes. En este sentido, lo único que se me ocurre criticar es que el clímax del tebeo bien puede catalogarse como deux ex machina, aunque esto queda compensado en parte por las sorpresas de la trama y la buena documentación de todo el tema satánico y brujeril, tal y como con Asmodeo, Mefisto o Zugarramurdi.

Respecto al dibujo, Álvaro Ming sigue con su estilo habitual en la serie, pero más pulido y perfeccionado. Sus meigas siguen siendo auténticas aberraciones, mientras que los demonios tienen un más que notable equilibrio entre potencia, elegancia y decadencia. El mal y la destrucción que va causando Anna en Galicia están también muy bien representados, ya sea en forma de ruinas, matanzas o hechicerías. La violencia y la lujuria son otra constante del tebeo, con claras y descarnadas secuencias de lucha y desnudos lo mismo sensuales que terroríficos. De criticar algo aquí, sería la ausencia de la niebla en el apartado gráfico, conocida más que nada por los diálogos de los personajes. Por otra parte, los escenarios, ya sean interiores con los bosques gallegos o interiores con las iglesias o mesones del noroeste español, están bastante logrados, al igual que los personajes, con un excelente manejo de las tintas.


En conclusión, si os gustan las historias de espada y brujería con giros y sorpresas en la trama, así como con un buen ambiente histórico, dadle una oportunidad a Terra de Meigas: Belladona. Podéis haceros con este tebeo de Ediciones Babylon de 128 páginas por un precio de 15´95€, incluyendo el presente tomo, además de la historieta en sí, algunos extras sobre la creación de la misma.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo el amable Lewis durante el Heroes Manga de Madrid de 2017. ¡Gracias de nuevo! 


miércoles, 14 de febrero de 2018

Crónica de la Japan Weekend de Madrid de febrero de 2018

Hoy toca crónica sobre la última Japan Weekend de Madrid, evento al que tuve el privilegio de asistir con pase de prensa gracias a la generosidad de sus organizadores.


Llegue a IFEMA el sábado 10 sobre las 16:00 y tras recoger mi pase, pude comprobar rápidamente que había buena afluencia de público en los pabellones 12 y 14. Más adelante, tras consultarlo en diferentes stands, sabría que por la mañana había habido menos gente de lo habitual. Sin embargo, ya a la tarde, el público empezó a acudir a la Japan Weekend en mayor número. Antes zambullirme en la zona de comerciales, aproveche para echar un ojo a la zona "Retro Weekend", llena esta de juegos de consolas antiguas ideales para los nostálgicos que no pudieron jugarlos.




Llegaba ya el momento de empezar a curiosear el JW Artist House, el Artist Alley o Callejón de Artistas del evento, el cual se supera edición a edición, ya que en esta ocasión contaba con un total de 69 puestos.




Mi primera compra no fue otra que Diario de otra Sofía, tebeo costumbrista y humorístico de Sofistikia, el cual me fue dedicado por la autora mientras hablamos de estudios y series de televisión en general.  




A continuación, callejeando, topé con el stand de María Valentina, Blanca SobrinoAndrés Garrido, de tal manera que conversé con el último sobre su experiencia en Angoulême mientras me dedicaba su sketchbook.



Tras deambular un rato más por la Artist House, también me topé con el puesto de Laurielle y Morán, aprovechando para adquirir de este último el primer tomo de Enseñanza Mágica Obligatoria mientras comentábamos los últimos sucesos de El Vosque. Poco después tuve el placer de conocer a Gini-Gini, aprovechando el suceso para obtener un ejemplar dedicado de Laura.




Cerca de allí, y ya a punto de terminar mi ronda por el Artist House, además de reencontrarme con Electrocereal y Xabi Gaztelua, artistas ambos de No Lands Comics, y hablar con ellos lo mismo de Star Wars y Freak University que de Terry Pratchett, tuve también la suerte de conocer a Oreliane y Mad Lupus, con los que charlé de Historia y tebeos mientras me dedicaban su doble Inktober Relatos Cortos



Antes de pasar del pabellón doceavo al catorceavo, pude fijarme en el alto número de cosplayers del evento, luciendo tremendas caracterizaciones de sus personajes favoritos para regocijo del público asistente, tal y como los ejemplos que dejo a continuación de Elsa, Jack Frost, Ciri de Cintra o Solaire de Astora.




No se pueden dejar sin mencionar tampoco las numerosas actividades a realizar que ofrecía la Japan Weekend, tal y como las charlas y conferencias que se pueden ver bajo estas líneas: la primera sobre doblaje con las actrices de voz de Overwatch y la segunda en torno al anime.




Ya en el pabellón 14, sin que uno tuviera que andar mucho, se acababa por ver rápidamente el gigantesco espacio destinado a los no comerciales, es decir, puestos de fanzines, ilustraciones y artesanía, con la abrumadora de cifra de 165 mesas. Raro era no encontrar en alguna de ellas material del gusto de cada uno.





Recorriendo los pasillos de los no comerciales, al cabo de un rato, divisé el puesto de NEUH, lugar donde estuve conversando con Lewis y Pablo Rodríguez del mundo comiquero mientras el segundo me dedicaba su Justiciero Nocturno. No pude, además, evitar reparar en el Inktober de Dokinana, volumen que me hipnotizó para llevármelo a casa. 



Hecho esto, tocó hacerse con el nuevo tomo de Tamago Duro, el cuarto para ser más concretos, y con su hermano neonato, Tamago Frito. El primero me lo dedicaron los señores Puig y Studio Natsume hablando de comics y videojuegos, mientras que el en el segundo hizo lo propio Maiku entre que departíamos sobre Devilman o DC. Con esto último ya tachado de mi lista, me giré para adquirirle un tomo integral de Getsuei no Kokoro (reseña aquí) a Carlota Quintana y poder así concluir con la historieta.  



Enredando y enredando por los pasillos de la zona no comercial, más fanzines fueron cayendo en mi poder: Boys Boys Boys, de Sara Deek; Masks, de Agui-Chart; Lost in the woods, de InkBlooededFreak; The one who stays, de Nanahii; El Pequeño Gran Bestiario de Temporada, de Duende... 

Ya en algún punto entre las 20:00 y las 21:00, a poco de que acabase el evento, realicé mis últimos movimientos. Por un lado, llegué hasta la mesa de las Pussy Rangers y le pedí a Noiry una firma en Los elfos de Nevermeet, obra en la que hizo la labor de colorista, mientas hablábamos de Herem


Ya con la jornada comiquera a punto de concluir, en el stand de Studio Kôsen aproveché para hacerme con el volumen físico de la primera parte de Monstruo busca Monstruo (reseña aquí) y de paso, llevármelo dedicado a mi estantería con el fabuloso dibujo bajo estas líneas. 


A punto ya de concluir el evento,  me dirigí hacia la salida del doceavo pabellón. No obstante, me quedé todavía un poco más en el recinto, charlando con la gente de Fandogamia sobre sus novedades. Poco después de que Pedro Kat me obsequiase con un billete de 100 fandollars, se comunicó al público el inminente cierre de la feria. Tras despedirme de la editorial, también dije adiós al evento y marché hacia el hogar.

Mis conclusiones son las que siguen. Japan Weekend crece y crece a cada edición que pasa: las cifras de la Artist House y los no comerciales hablan por sí solas, con más y más artistas que nunca habían acudido a esta cita madrileña dejándose ver en la capital de España. El hecho de que, pese a contar con cinco horas, me haya quedado sin ver puestos y espectáculos durante el sábado también dice mucho sobre todo lo que la Japan Weekend puede ofrecer. Mención especial a la organización por la luz blanca del recinto, desterrando a la amarilla por el aire viciado que daba a los vídeos y fotografías, lo que además prueba que la organización escucha a sus visitantes para mejorar de un año a otro. El único pero que se me ocurre tiene que ver con cierta queja que ha llegado a un servidor de oídas: el hecho de que en las actuaciones con cosplayers el audio no se escuchaba. No obstante, estoy bastante seguro de que a este problema se le puede poner solución en la siguiente edición.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Fanzines de la Japan Weekend de Madrid de febrero de 2018

Como viene siendo habitual, en la Japan Weekend de Madrid harán acto de presencia un buen número de mesas no comerciales y de fanzines. Se pondrá así a disposición del público obras auto-editadas de un buen abanico de géneros, con todo tipo de ilustradores ofreciendo su arte bajo la forma de tebeos, sketchbooks, láminas e incluso dibujos originales y hechos ex profeso a sus seguidores para la ocasión. He aquí algunas de las obras que podréis encontrar en la feria:


En Orionautas: Conversaciones nocturnas, tebeo que cuenta al guión y al dibujo con Sara H. Randt (https://twitter.com/HRandt) así como con Ulises Lafuente (https://twitter.com/RataUnderground) también en el apartado gráfico, hay dos historias.

La primera es La sonrisa de Wallace, y está íntegramente realizada por Sara H. Randt. En ella, un hombre afortunado en el juego conversa con una mujer en la barra de un bar. Curioso diálogo entre dos individuos, el uno cáustico, la otra artera, ambos golfos a su manera, sobre la vida y la risa. Randt dota a su historieta de un estilo calculadamente áspero, con tonos azul para él y rosados para ella, todo ello con unos fondos que ayudan a subrayar la atmosfera turbia de la trama.

La segunda historieta del volumen es Humedad y cuenta con Sara H. Randt al guión y con Ulises Lafuente a los lápices. En ella, Mei se queda patidifusa al toparse con que un completo desconocido se ha colado en su casa y ha probado su ducha con hidromasaje. Una lectura tan surrealista como simpática sobre las locuras cotidianas y que cuyo divertido final es un bonito mensaje sobre dejar de lado de vez en cuando la monotonía, todo ello con el característico y expresivo arte de Lafuente ya visto en Art 88/46.


En el segundo número de Roto, el lector se encontrará con varias historietas muy dispares que solo tienen una cosa en común: sus sorprendentes finales.

Así, en la de Ulises Lafuente, uno se encuentra con un trascendental e incluso peligroso viaje más allá del espacio y el tiempo, con grandísimos escenarios, con una conclusión tan inesperada como desternillante.

En Blub, de Faye (https://twitter.com/monsterswaltz), parece que vamos a asistir a un drama sobre el suicidio… pero no, acabamos ante algo más bien entrañable, con un dibujo de lo más dulce.

En Super Fantasy #1, de Álvaro Mas (https://twitter.com/JoderAlvaro) contemplamos a Supernova-Girl defender su ciudad del mal y la destrucción cuando, repentinamente, un crimen hará que su manera de ver el mundo cambie radicalmente. De este no digo nada para no destripar la historia… salvo que el dibujo es tremendamente lindo.

En El último Sentai Ranger, de Stephen Hausdorff (https://www.facebook.com/stephenhausdorff/), para hacer frente a una diabólica villana que pretende conquistar la Tierra no queda más que un único superviviente de un súper grupo. Divertida parodia e interesante giro de tuerca de series sentai tal y como los Power Rangers, y además metiendo crítica social de por medio.

En Ensayo Sobre el Fanzine Español, de Carlos Sánchez Polo (https://twitter.com/DDoodlerStuff), dos personajes de un comic parten en busca de un narrador. En estas páginas hay un dúo bastante loco (sobre todo por el líder), con cuyas peripecias lo mismo se critica a la industria comiquera española, a la falta de financiación, al público exclusivamente lector de manga, a los autores divinizados… Violenta y gamberra, ideal para aquellos que gusten del humor negro.   



En el cuarto tomo de Sicarios, que cuenta al guión con Roberto Corroto (https://twitter.com/RobertoCorroto) y al dibujo con Ertito Montana (https://twitter.com/ertitomontana), Phil y Riot deben colarse en el hotel Marriott y liberar a los niños que allí han esclavizado para fabricar drogas.

Igual que en los tres tomos anteriores, Corroto y Montana no defraudan: hay una historia emocionante y entretenida con criminales envueltos en ella, excelentes secuencias de acción ya sea en tiroteos o al cuerpo a cuerpo, planes que se desmadran y que hay que volver a trazar sobre la marcha, y todo ello en forma de una historieta autoconclusiva de 36 páginas.


En Stigma, de Studio Kôsen (https://twitter.com/kosen_), tenemos un tomo de 48 páginas donde se recogen un buen número de ilustraciones de estas artistas y que abarca obras como Lettera, Monstruo busca Monstruo, Saihoshi o Daemonium, llenas de acción, romance, sensualidad y magia. Con un excelente coloreado logrado lo mismo con acuarelas y copics que en digital, esta obra supone al mismo tiempo un estupendo catálogo para conocer por vez primera las distintas historias creadas por este dúo de artistas que una joyita para sus fans más veteranos, por los pocos ejemplares que quedan actualmente de la misma.


En el tercer número de Tamago Duro (https://twitter.com/tamagoduro) siguen las gamberras aventuras de las cuatro protagonistas de cada manga y, además del habitual humor absurdo ya visto en anteriores entregas, este tomo orbita en torno a los videojuegos.

En La amnesia de Séfora, de A.C. Puig (http://acpuig.com/), Séfora decide ir con K.J. al hipermercado, sin saber que allí tendrá que vérselas con el diabólico Abaddon. En este capítulo se descubre una información bastante trascendental de la protagonista, y todo ello en clave de shonen, con peleas espectaculares y momentos humorísticos de tomo y lomo, tal y como el gag de las natillas o toda la penúltima página del capítulo.

En Living with Sadako Chan, de Studio Natsume (https://twitter.com/StudioNatsume), Riuga y Sadako deben ayudar a Miss Tits a salvar el videojuego online Fucked Souls, pues varios censores están suprimiendo dentro del juego todo aquello que no consideran de su agrado. Que el habitual tono ecchi de la publicación no engañe a nadie: aquí al mismo tiempo se parodia de corazón Dark Souls que se critica a los censores tan particulares y sensibles de hoy día.

En Assassins Panties, de Letucse (https://twitter.com/Letucse), Emily y Raymond llevan a cabo una misión de infiltración en la empresa Basilia´s Secret, a fin de indagar en el caso de las mujeres muertas. Lectura con varios guiños a Metal Gear que de seguro complacerá a sus fans, todo ello mientras la trama avanza a la par que la relación entre los dos personajes principales con muchas bromas de por medio.

En Monsters Girls on Tour, de Kukuruyo (http://kukuruyo.com/), K´sara y Europa deben salvar a TicTic y DunDun de Succubus, derrotando a esta última en un torneo de videojuegos. Pese a que con esta misión tan surrealista la trama no avanza como tal, las risas están aseguradas, sin faltar referencias a Overwatch y JoJo's Bizarre Adventure de por medio y descubriéndose además varios datos curiosos sobre los personajes principales.



En conclusión, se puede decir que gracias a estos fanzines (y muchos más) en esta Japan Weekend de Madrid no faltarán obras del agrado de un público más que variado. ¡Allí nos vemos!

miércoles, 31 de enero de 2018

No son molinos – Una antología de cachava y boina

En la reseña de hoy toca hablar de No son molinos, antología de relatos cortos obra de varios autores, y que si bien varían en su temática, tienen todos en común como marco el medio rural español.


El primer relato del volumen se titula Vida del Padre Lobis; verdadero lobizón de Nueva Vizcaya, de Luis Besa (https://www.facebook.com/luisbesa). Aquí asistimos a las confesiones de fray Mosquete sobre como el Padre Lobis, devoto jesuita, contrajo en Norteamérica la maldición de la licantropía, y de lo que fue de él posteriormente.
Este relato fusiona diversos géneros como pueden ser el histórico, el bélico, el sagrado, el sobrenatural, e incluso el terrorífico. Y lo hace de forma magnífica. Así, vemos a los dragones españoles avanzando por California y luchando contra los indios seris, y en paralelo, la misión evangelizadora jesuítica, prestando atención a diversos detalles del Siglo de Oro que revelan una buena labor de documentación. Las batallas de los conquistadores y los seris son loables no solo por su buena combinación de acción y descripción, sino por el conocimiento del tipo de combate que se producía en aquellos tiempos en la frontera norte del virreinato de Nueva España. Tampoco se puede dejar de mencionar la pasión de Lobis frente a su maldición, con todo el simbolismo cristiano que implica. Mención especial al lenguaje que ha usado Besa para escribir esta historia, por el parecido que guarda con la época de la narración.    

En Temblores, de Cristina Jurado (https://twitter.com/dnazproject), los pueblos de Pinares y Lora del Campo, debido a un colosal corrimiento tectónico, han pasado de estar separados por 49 kilómetros a apenas unos metros. Y, sin embargo, todavía más cosas extraordinarias están por pasar entre ambas poblaciones.
Temblores es un relato del que en un principio uno no sabe muy que esperar. Elementos como la confusión, el  extrañamiento y la paranoia que se generan entre los habitantes de Pinares y Lora están muy bien conseguidos, hasta el punto de que se contagian al lector. Esta es una historia en la que sin duda hay que fijarse en los detalles, con momentos claves como las 11:11, y que cobran sentido al acabar el texto. Sin querer profundizar y destripar más, solo queda decir que aquellos que gustaron de El horror de Dunwich, disfrutarán también con esta obra.   

En Quién, cuando yo grite, me escuchará, de Daniel Pérez Navarro (https://twitter.com/wigowicz), Eloy Santos es entrevistado por Miguel San Miguel sobre un extraño problema acontecido con un cíborg en el parque temático Ruralworld.
Nos encontramos aquí con una excelente obrita de la que hay destacar varias cosas. Para empezar, la estructura, basada enteramente en el diálogo de un entrevistador prepotente y un entrevistado bastante más humilde y, paradójicamente, inseguro a la par que profesional, con un largo parlamento del que el lector va a ir sacando información poco a poco, casi con cuentagotas. Además de los ya mencionados personajes, de los que se pueden sacar en claro no pocos retratos del ser humano, el argumento en sí también es sobresaliente, aunando temas aparentemente contradictorios entre sí como la inteligencia artificial y el ecologismo, y aprovechando también para hacer críticas a nuestra sociedad y meter varias referencias cinematográficas.      

En El Ovillo, de Alicia Pérez Gil (https://twitter.com/AliciaPerezGil), Pedro lleva a Luz a El Ovillo, una finca en la que se crió de niño.
Mezclando en cierta medida realismo mágico con terror, Pérez Gil nos ofrece una historia más que correcta con sorpresa final incluida. No faltan tampoco elementos interesantes, como una casa embrujada con una más que bien llevada relación de simbiosis con sus habitantes. Me gustaría hablar más de este relato, pero temo destriparlo, así que me contendré.

En La sombra del candil, de Ana Roux (https://www.facebook.com/ana.rouxrodriguez), una pareja de guardias civiles tiene que resolver el misterioso y truculento asesinato de un sacerdote.
Nuevamente nos topamos en esta antología con una obra que mezcla de manera más que acertada diversos géneros. Lo que en principio puede parecer ni más ni menos que un relato a medio camino de lo policíaco y terrorífico ambientado a en la España de mediados del siglo XIX acaba por mostrarse también como una ucronía. Así, lo que empieza por parecer un surrealista e hilarante encuentro entre la Benemérita española y la Gendarmería francesa, acaba por reflejar que el Imperio Napoleónico todavía sigue fuertemente asentado en Europa. Y por si fuera poco, además de trazarnos un escenario donde lo mismo hay afrancesados que resistentes isabelinos e incluso carlistas, también se atreve la autora a experimentar con lo sobrenatural y ancestral de lo ibero. Y como punto culminante de todo lo anterior, no queda sino destacar el buen equipo de guardias que componen el sargento Sacristán y el cabo Ucero, sobre todo con el acompañamiento de la doctora Eulalia.

De Luminarias, de Layla Martínez  (https://twitter.com/17bdb4d9ee92445), hacer una sinopsis es algo bastante complejo, así que me limitaré a señalar que en un ambiente rural distópico, con solo seis horas de electricidad diarias y una comuna con siniestras prácticas más propias de una secta, unas luces astrales empiezan a iluminar los cielos.
La estructura de este relato está muy conseguida, con diecinueve capitulitos con distintos puntos de vista de un buen puñado de personajes distintos, cada uno con su particular retrato obtenido tras unas breves pinceladas. Luminarias supone un buen entretenimiento para los que gusten de leer sobre terror, gobiernos opresores, sociedades decadentes y astrología.   

En Deli Bal, de Raquel Froilán (https://twitter.com/frauwaz), el Rubio, un apicultor que prefiere estar con las abejas antes que con las personas, está a punto de sacar al mercado una miel muy especial.
Esta es una de las historias que más llamó la atención de un servidor dentro de la presente antología, tanto por estar excelentemente escrita como por la manera que tiene de mantener en vilo: los movimientos del Rubio, el singular comportamiento de sus abejas y la relación que tienen con su valedor, los efectos de la miel en la gente que la prueba... A destacar el excelente uso de un narrador cercano y en primera persona y que solo es captado como tal al final del relato, así como por el sentido del humor que esgrime.

En Lemmings, de Nieves Mories (https://twitter.com/nmories), una adolescente va a visitar a su abuelo en invierno, esperando que finalmente le narre como fue destruido su antiguo pueblo.
Pese a que Lemmings no deja de ser una revisión de El flautista de Hamelin, se trata de una historia bien expuesta, con descripciones de escenas y paisajes muy visuales y el interesante añadido de elementos de la mitología española a la suma.

En Cuídate, hija, de la Garduña, de Virginia Buedo (https://twitter.com/virbue), Sara está convencida de que las historias que se cuentan sobre la Garduña en su pueblo son cuentos tontos. Y por ello, se aventurará en la noche para demostrar que no hay nada que temer de ella.
Del relato de Buedo lo primero que hay que señalar es el buen retrato que hace de una adolescente rebelde, muy pagada de sí misma y que se cree más lista que todos los que la rodean. Eso, y además, hacer ver al lector a través de sus ojos, algo que también tiene su mérito. El misterio en torno a la Garduña, organización criminal creada alrededor de una entidad maligna, está muy bien llevado, y desde varios niveles de lo terrorífico. Sin embargo, y pese a todo lo bueno, la concepción de la historia de las gentes rurales como seres pasivos y fácilmente doblegables es algo más que discutible.

En No se tira nada, de Eduardo Vaquerizo (https://twitter.com/JonTichy), Guzmán y su familia van a pasar unos días a una casa rural, confiando en que un cambio de aires les vaya bien a sus hijos enfermos. Sin embargo, este padre está lejos de figurarse las maravillas y horrores que guarda el pueblo al que van de vacaciones.
Posiblemente uno de los relatos más impactantes del presente volumen. Vaquerizo hace uso de una  crudeza psicológica que intranquiliza y acaba por dar lugar a un más que notable relato de terror, creando poco a poco el ambiente, dejando pistas y vaticinios aquí y allá antes del tremendo desenlace. La vuelta de tuerca que se le da a ese pragmatismo tan propio del mundo rural, ya claro desde el título, está muy bien llevada, y de tal manera que no sabemos si estamos ante fantasía o ciencia ficción, o incluso una mezcla de ambas. Hablaría más de esta historia, pero me contendré para que quien no la haya leído pueda experimentarla de la forma más límpida posible.

En Una línea en la pizarra, de María de la Concepción Regueiro Digón (https://twitter.com/C_Regueiro), Lucía llega a Tordestes, pueblo que en 1941 ha visto su aserradero reabierto por una compañía hispano-alemana. Pero ambos sucesos, en apariencia beneficiosos para la localidad, se ven acompañados de extraños fenómenos naturales. ¿Estará todo relacionado entre sí?
Este es el relato que más me ha costado acabar de toda la antología. Y es que a pesar de contener elementos con potencial, tal y como espías británicos, agentes secretos del Tercer Reich, energías telúricas y gentes con la capacidad de controlarlas, la lectura nunca me ha enganchado. Los principales problemas de esto estriban en dos puntos: el hecho de que haya demasiados personajes y que sus partes no estén lo suficientemente divididas entre sí (al contrario que en Luminarias) y una insistencia muy machacona sobre los males de la España de la época.

En Aceite, de Alejandro Candela Rodríguez (https://www.facebook.com/alecanrod), al ver a su amigo Cándido triste, León y Mariano deciden intentar animarlo llevándolo a una tienda de aceites para poner remedio a su melancolía.
Posiblemente el relato más entrañable de la presente antología, Aceite es una historia que trata de la amistad y, sobre todo, del amor. Nostalgia y cariño se desprenden de las páginas de la narración, y tanto la relación de confianza y camaradería del trío de ancianos ya mencionados como la más afectuosa de Cándido con Esperanza, su difunta esposa, son emotivas y muy bonitas.      

En Manuscrito hallado en Ilerda, de Albert Kadmon (https://www.facebook.com/kadmonidas), un hombre cuyo fin se acerca aprovecha para escribir sus últimos pensamientos y reflexiones al amor de su vida.
Nuevamente la antología nos presenta una ucronía. Esta, con la Guerra Civil Española como telón de fondo, plantea lo siguiente: ¿qué habría pasado si en la contienda hubieran existido alquimistas creando homúnculos para batallar? Pese a que esta premisa podía dar mucho juego, su mayor problema es aparecer en un relato corto donde no puede relucir con todo su fulgor. ¿El motivo? Pues que Manuscrito hallado en Ilerda, en sus veinte páginas, además de la alquimia y los homúnculos, habla también sobre el horror de la guerra y, además, sobre el romance del narrador y el narratario del texto. Y ese es el mayor problema que ve un servidor: esta historia debería estar destinada a una novela y no un relato corto, pues tiene demasiado que contar. De hecho, la historia del homúnculo que se acaba pasando a los rebeldes, pese a todas sus posibilidades, apenas se desarrolla. Tres cuartos de lo mismo se puede decir de la relación entre el narrador y su destinatario, ambos agentes secretos de los bandos en liza que acaban por enamorarse. Sin embargo, el relato goza también de sus virtudes. Por un lado, la descripción tan cruda que se hace de la guerra, sin florituras ni romanticismos, muy apropiada, y sobre todo, breve y concisa. Por otra parte, la estructura del escrito, con forma epistolar y con la interesante peculiaridad, justificada en la falta de cualquier otro soporte por parte de su creador, de estar escrito en torno a investigaciones alquímicas, de tal manera que los lectores van descubriendo en paralelo las confesiones del narrador y sus experimentos.

En Home do unto, de Juan González Mesa (https://twitter.com/JuanGMesa), Manuel Romasanta ha sido indultado. Y planea volver al pueblo al que nació por asuntos pendientes.
Otra ucronía, esta vez centrada en torno al infame  asesino serial conocido como el “Sacamantecas”, y un hipotético indulto total hacia sus asesinatos. Las dudas sobre si se trataba de un hombre o mujer son resueltas de manera interesante, añadiéndole truculencia y más misterio todavía a una historia ya violenta y extraña de por sí.

En La noche en que se llevaron a Anastasio, de Yolanda Camacho (https://twitter.com/yolandamerricat), las hermanas Sofía y Olivia Godoy viajan al pueblo de Cerro Umbrío, para comprobar la veracidad sobre una historia de su padre, el cual asegura que Anastasio, un amigo suyo de la infancia, fue abducido por una luz cegadora.
El misterio de este relato está muy bien presentado, con un pueblo cuyos habitantes se cierran en redondo ante los forasteros, quedando claro rápidamente que saben más de lo que aparentan. En este contexto, el dúo de protagonistas está muy bien llevado, no solo por tener cada una de sus integrantes su propia personalidad, sino también por hacerse muy realista su manera de llevar a cabo la investigación, tanto por su coartada como por todos los obstáculos que encuentran mientras indagan.

En Una casa en el barro, de Haizea Muñoz Zubieta (https://twitter.com/Elle_ctrica), Sara quiere huir de la vida en la ciudad y está decidida a crear una casa rural con la que ganarse la vida. Con ello en mente, acabará por toparse con una aldea vasca y buscará en ella una edificación que comprar, sin hacer especial caso a las habladurías que tachan a aquella de embrujada.
Este relato es un excelente ejemplo de una historia que parece que te está llevando para un lado cuando en realidad te está llevando para otro totalmente diferente. Y es que este relato, además de estar bien escrito, permite además al lector saber más de los mitos vascos, con leyendas como las de Mari o Akerbeltz de por medio.

En Anomalía gallinácea. Auge y caída de los transpollos, de Daniel Almodóvar (https://www.facebook.com/dani.almodovar.1), un periodista escribe un artículo sobre el fenómeno de los transpollos, aves de corral a las que les aparecieron en el cuerpo puertos USB.
Este es el relato más humorístico de la antología, lo cual es mucho decir, pues pese a que aparecen científicos electrocutando pollos, se siguen narrando sucesos divertidos. El formato de la obra es muy acertado con su forma de reportaje, haciéndonos conocer cuál fue el origen de los transpollos  y cómo se fue desarrollando su cría y las experimentaciones hechas con ellos, lo mismo con entrevistas que con exposición e incluso disertaciones. Relato apropiadamente corto dado su formato, pero que además de entretener provocará ciertas reflexiones.

En El Viento. Una historia de La Frontera, de Raúl Gonzálvez del Águila (https://www.facebook.com/raul.gonzalvez), un grupo de comuneros se propone llevar a través de Levante un valioso cargamento hasta Deltebre. Pero el camino estará lleno de peligros.
De todas las historias del presente volumen, esta es la que más descolocado me dejó en un principio, hasta el punto de no tener ni idea de lo que estaba pasando en las primeras páginas: se hablaba de España, de escopetas, de califas, de la Frontera, de ducados, de mutas, de órdenes militares, de aparatos eléctricos… No fue hasta más o menos la mitad del texto cuando pude ubicarme: estaba ante una obra post-apocalíptica. Y bastante buena y entretenida, por cierto. El mundo sobre el que se desarrolla la acción está muy trabajado, y las distintas sociedades que se perfilan en su interior son de lo más interesantes, hasta el punto de que estaría más que dispuesto a leer una novela ambientada en este mundo que, pese a ser futuro, ha retrocedido en muchos sentidos siglos atrás. No faltan sorpresas, como la aparición de seres como el Ojancanu o la naturaleza de la valiosa carga que transportan los protagonistas. De criticar algo, lo único que se me ocurre señalar es la confusión inicial, aunque hay que matizar esto último: la obra empieza in medias res, y todo ello ayuda a sembrar extrañamiento en los lectores en un principio. 

En 50% algodón, 50% poliéster, de Adolfina García (https://twitter.com/AdolfinaGO), el joven vendedor Ricardo se empieza a ver requerido por su octogenaria vecina Felisa. ¿Qué intenciones esconde esta?
Este relato sin duda tiene virtudes. Su narrador autodiegético o en segunda persona, por ejemplo, es tremendo. El texto parece llevarte a un destino muy claro, con lo que su gran sorpresa, pese al par de pistas previas, no se ve venir y gana en mucho con las relecturas. Ahora bien, la violación de una niña de quince años entre sus páginas sobra totalmente y se podía haber prescindido de ella sin que afectase a la narración, más si cabe cuando ya en el argumento principal hay un fuerte componente abusador.

En La encantá del barranco, de Enerio Dima (https://twitter.com/enerio_dima), la pastora Dori, mientras guía a sus ovejas, se topa con una mujer fantasmagórica en un barranco. Dori, pese a temerla en un principio, acabará por sentir fascinación por el espectro y querrá saber más de ella, y si es posible, ayudarla.
Este es un buen relato romántico en el mejor sentido de la palabra, con fantasmas, amores imposibles, etc., enlazando además con la tradición bucólica e incluso gozando de marco histórico, como es la invasión napoleónica de España, y más concretamente, de La Mancha. A la buena aproximación a la época tratada y al pastoreo de la misma hay que sumar el hecho de que Dima logra que te intereses por lo que le pasa a sus personajes principales y hacia el final de relato hay una interesante vuelta de tuerca con uno de ellos. En definitiva, buen relato y buen cierre de la antología.

En conclusión, si os gustan las historias de misterio, terror, fantasía o ciencia ficción y con cierto compromiso hacia la causa LGBT, dadle una oportunidad a No son molinos. Podéis haceros con esta antología de la editorial Cerbero por un precio de 20€, incluyendo entre sus 624 páginas, además de las veinte historias ya señaladas, un poema de Juan Teso Fuentes a modo de introducción y un prólogo bastante documentado de Juanma Santiago que ahonda en el género de cachava y boina.

Por último, las firmas que me dedicaron varios de los autores en el tomo cuando este fue presentado en la Beer Station de Madrid en enero de 2018. ¡Gracias de nuevo por vuestra amabilidad!   

miércoles, 24 de enero de 2018

Smooth Tea Lyceum, de Loopy Teller Comics – Tomos 1, 2 y 3

En la reseña de hoy toca hablar de Smooth Tea Lyceum, el comic de Loopy Teller Comics (https://twitter.com/Loopyteller).


En el colegio de Smooth Tea Lyceum los jóvenes Artie, Candy, Mike y Tim se dan cuenta de que los otros alumnos están empezando a desaparecer cuando su amigo Bort no da señales de vida. ¿Qué misterio hay tras los esfumados?

Lo primero que se debe decir de este tebeo es que tiene un fuerte componente de humor surrealista. Esto es, que posiblemente guste a unos y a otros no, aunque un servidor ha disfrutado con él. Así, lo mismo hay chistes referenciales a series como Death Note, Los Simpson o Naruto que sketches de niños de a día de hoy teniendo estrés postraumático causado por la Guerra de Vietnam. Ya aclarado lo del humor, hay que señalar que la historieta se estructura más que correctamente a lo largo de tres tomos. En el primero, se nos presenta a los personajes principales y se plantea el problema; en el segundo se ve como estos empiezan a indagar en las entrañas de su colegio sobre las desapariciones; y en el tercero todo concluye y se cierra la trama, aunque dejando la puerta abierta a nuevas aventuras por parte de Tim y compañía. De criticar algo en este punto sería que el objetivo final del responsable de los secuestros no queda del todo claro, y pese a que se intuye, estaría bien que se profundizase más en él.

Respecto al dibujo, los ilustradores de Loopy Teller Studio tiene un estilo resultón y simpático a la vista, pero sobre todo muy variado, hasta el punto de que no hay dos personajes iguales. Y como ejemplo de esto último, basta poner al director del Smooth Tea junto a Bort o el señor Mononociclo. También es destacable que la personalidad de cada uno de los protagonistas suele quedar rápidamente retratada en su aspecto: el constante temor de Tim, la artería de Artie, la malquerencia de Alex, el puro nervio de Candy… No se puede dejar de mencionar en este punto que lo surrealista tiene también su importancia en el apartado gráfico, así como también lo escatológico, tal y como con vomitonas o incluso viajes alucinógenos poco agradables. El coloreado no hace sino acentuar todo lo anterior, tal y como engrandeciendo lo truculento o amenazante, como se puede ver a la luz roja de las sirenas.


En conclusión, si os gustan las historias diferentes y surrealistas, dadle una oportunidad a Smooth Tea Lyceum. Podéis haceros con esta trilogía de fanzines por un total de 13€, contando toda la publicación con 140 páginas.

Por último, las dedicatorias que me hicieron en los tomos los miembros de Loopy Teller Comics durante la Japan Weekend de Madrid de septiembre de 2017. ¡Gracias de nuevo por vuestra simpatía!       


miércoles, 17 de enero de 2018

Los viajes de Taisham, de T. F. Famux

En la reseña de hoy toca hablar de Los viajes de Taisham, novela de T. F. Famux (https://twitter.com/TFFamux) y secuela de La marca del guerrero (http://caballerodecastilla.blogspot.com.es/2017/04/la-marca-del-guerrero-de-t-f-famux.html).


Taisham Aivanek, tras la coronación de su hermano Maltés, fue desterrado de su reino durante diez años. Sin embargo, para Taisham este exilio no es ni mucho menos el fin: su curiosidad y su naturaleza violenta lo impulsarán a viajar y a descubrir mundo. ¿Qué pecados podrá degustar en el Triángulo de la Depravación? ¿Serán reales los tan rumoreados demonios de los pantanos del oeste? ¿Se hará un hueco entre los amenazantes Pacificadores?

Si en La marca del guerrero Taisham aparecía como villano ocasional, en esta obra se lo verá como protagonista principal. Y es aquí donde hay que lanzar la primera alabanza a Famux, por lo bien que mete al lector en la cabeza de este ser sádico y oscuro. Este es un excelente trabajo psicológico que se puede ver a través de tres caminos: los pensamientos de Taisham, sus acciones y sus memorias. El narrador omnisciente nos pone en bandeja  lo primero, con las cosas que molestan al Aivanek, las que disfruta, las que lo perturban o confunden… Las acciones del hermano de Maltés son también bastante significativas, puesto que este noble no sabe contenerse y actúa casi siempre por impulso, sin meditación, actuando según sus instintos, lo cual muchas veces acaba de mala manera. Por último, y para entender a Taisham, es importantísimo prestar atención a sus memorias, las cuales él mismo ira escribiendo a lo largo de la trama, pues permiten entender el porqué de su carácter, haciendo del susodicho un personaje mucho más complejo de lo que parecía a simple vista. A todo esto, finalmente, hay que añadir que el Aivanek irá evolucionando a lo largo de la novela, y si bien mantendrá su núcleo más elemental, explorará pese a ello lo peor y lo mejor de lo que es capaz el ser humano.

Pese al título del libro, Los viajes de Taisham habla de otros asuntos además de sobre el primogénito de Sefeide Aivanek. No en vano, durante la década de destierro de Taisham, sucesos de gran importancia tienen lugar en su reino. No faltan conspiraciones para derrocar a Maltés, tensiones con los rebeldes de Seya, ganas de revancha de manos de Victoria Segura… Todo ello está genialmente escrito y narrado, atando Famux muy bien los cabos, pero dejando intrigas y cuestiones en el aire de cara al siguiente volumen de la saga. He visto criticado negativamente en otras reseñas que todas estas cuestiones políticas y conspiratorias alejan el foco de Taisham. En opinión de un servidor, esto en cierto en solo en parte: ciertamente, la atención se desvía del personaje principal… pero al mismo tiempo permite explorar el rico mundo creado por la autora y otorga pequeños descansos al lector en torno a las correrías de Taisham, de tal manera que al reaparecer Aivanek es más que bienvenido. De criticar algo, solo se le ocurren a un servidor dos cosas: el excesivo morbo por el ensañamiento de algunas escenas y que los primeros capítulos de la autobiografía de Taisham tienen un lenguaje excesivamente sofisticado e incluso relamido para su escritor, aunque esto último se corrige según avanzan los manuscritos.

En conclusión, si os gustó La marca del guerrero no dudéis en dar una oportunidad a Los viajes de Taisham, pues a las buenas conjuras palaciegas se les suma un desarrollo de personaje tremendo. Podéis haceros con este libro de Alberto Santo Editores por un precio de 17’80€, incluyendo el volumen entre sus 540 páginas, además de la novela en sí, algunos extras, como un siempre agradecido mapa o un retrato del protagonista de manos de la dibujante Irene Martín.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el libro T. F. Famux durante la Feria del Libro de Madrid de 2017. ¡Gracias de nuevo por tu amabilidad!

miércoles, 10 de enero de 2018

La senda de los druidas, de Fer Jiménez y Miquel Rodríguez

En la reseña de hoy toca hablar de La senda de los druidas, el tebeo que cuenta al guión con Fer Jiménez (https://www.facebook.com/flaurojimenez/) y al dibujo con Miquel Rodríguez (https://twitter.com/pollomuerto).


La pequeña Gaia recorre la senda de los druidas mientras su maestro la adiestra, tal y como hiciera el bardo Argento tiempo atrás. Sin embargo, los misteriosos soldados grises tratarán de impedir su viaje iniciático a toda costa.

La senda de los druidas es interesante a varios niveles. En primer lugar, es una obra que no presenta una historia, sino dos: la de Gaia y la de Argento. Y si bien en ambas se dan unas cuantas sorpresas, una de las más llamativas tiene que ver con el bardo. Dentro de su propia historia, lo vemos como un joven e inexperto peregrino que viaja para complacer al dios Lugh con su música en el templo del Fin del Mundo. Y, dentro de la de Gaia, como un hombre maduro y más experimentado, hasta el punto de ser el maestro de la niña. Pero este tipo de sorpresas y el crecimiento de Argento no son los únicos motivos para leer La senda de los druidas. Así, por ejemplo, está el componente mitológico, ya que haciendo honor al título del tebeo,  nombres como Lugh o Cerunnos tienen bastante importancia… y tampoco se puede dejar de mencionar que la discípula del personaje principal se llama Gaia. Pero sin duda, uno de los elementos más interesantes de la obra lo representa el conflicto contra los soldados grises, por todas las interpretaciones que este puede tener: naturaleza contra el ser humano, magia contra tecnología, tradición contra progreso…


Respecto al dibujo, Miquel Rodríguez sabe dotar a sus viñetas de un aire encantador. Así, a lo largo de las páginas de la juventud y madurez de Argento, asiste el lector a escenas de aventuras, terror, divinidad o belicismo muy vistosas siempre. Los personajes tienen un aspecto de lo más acorde a sus personalidades, con una Crearwey resuelta, un Kyprus recio, una Gaia juguetona y curiosa, un Argento observador y cuidadoso, unos soldados grises tan misteriosos como tenaces… Los escenarios de la historieta pueden ser tan bellos como temibles, y tanto en lo referente a poblaciones como paisajes naturales todo se ve reforzado por una excelente labor de coloreado. Las escaramuzas, la manifestación de la magia y todo lo que tiene que ver con la fantasía, son otra buena muestra de lo que alabar dentro del apartado gráfico.


En conclusión, si os gustan las historias de aventuras con magia y sorpresas, dadle una oportunidad a La senda de los druidas. Podéis haceros con esta obra de Sally Books por un precio de 14€, la cual consta de 52 páginas y una excelente edición.

Por último, la dedicatoria que me hizo en el tomo del guionista Fer Jiménez durante la Feria del Libro de Madrid de 2017. ¡Gracias de nuevo por tu amabilidad!